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Judías blancas con almejas

Las legumbres son una fuente de fibra, proteína y nutrientes muy saludables, aunque si se hacen con embutidos y carnes, pueden convertirse en una bomba de relojería.

Por suerte, también se pueden acompañar de otros ingredientes más saludables, como lo hacen en esta receta de lentejas, o como la receta de hoy, unas judías blancas con almejas.

Judías blancas con almejas

Aunque parece que no pega demasiado, las judías blancas y las almejas es un plato muy típico en muchas regiones españolas, como Asturias y sus famosas fabes con almejas.

La clave es utilizar unas judías de buena calidad, y unas almejas frescas. Invierte en estos ingredientes para que el plato sea de 10.

Ingredientes

Preparación

  1. Ponemos las judías a remojo en agua fría con sal la noche anterior. Las escurrimos y las ponemos en una olla cubiertas de agua fría con media cebolla picada, 2 dientes de ajo y una hoja de laurel.
  2. Dejamos que cuezan tapadas, entre una hora y 1 hora y media, y si vemos que se quedan secas, las añadimos un poco más de agua.
  3. Mientras cuecen las judías, ponemos en remojo las almejas con agua y sal para que suelten la arena. Las escurrimos y las ponemos en otra cazuela con un dedo de agua, tapadas, para que se abran.
  4. Una vez que estén abiertas, retiramos las que no se han abierto y colamos el caldo con un colador de malla fina para evitar que se filtre la arena. Reservamos este caldo para utilizarlo más adelante.
  5. Cuando las judías estén cocidas, las colamos y reservamos.
  6. Por otra parte, ponemos el aceite a calentar a fuego medio. Cuando esté caliente, añadimos los ajos picados para que se doren.
  7. Incorporamos la cucharada de harina y las almejas, y lo removemos todo para que la harina se disuelva.
  8. Añadimos el agua de cocción de las almejas, las judías escurridas, sal y perejil. Lo volvemos a remover con cuidado para no romper las judías, y dejamos que se cocine a fuego lento hasta que la salsa haya espesado.
  9. Si vemos que está muy espeso, añadimos un poco más de agua hasta lograr la consistencia que deseamos. Lo probamos para ver si es necesario añadir más sal, y lo servimos caliente.